Breaking Bad (sin spoilers)

Ayer tarde terminamos de ver el final de Breaking Bad, serie que comenzó en enero de 2008 y que hemos seguido capítulo a capítulo casi al mismo tiempo que su emisión a través de AMC en Estados Unidos. Uno se pregunta a veces cómo funciona esto de las televisiones aquí en España y quién decide o no qué serie comprar en el extranjero o no. Gracias a internet y a las descargas cada vez importa menos qué mierda ponen en televisión. Ayer, un día después de que emitieran el último capítulo, pudimos decirnos que es una de las mejores series que hemos visto nunca y, quizá, la mejor.

En la evolución y transformación del personaje que es Walter White, un químico y profesor anodino, hasta lo que hemos visto en este capítulo final (el número 62), está la grandeza de esta serie. Un diagnóstico de cáncer es el desencadenante de ese proceso. La preocupación de qué ocurrirá con su familia cuando él no esté lleva a Walter a buscar una solución y ésta no es otra que hacer lo que mejor sabe hacer, esto es, química: fabricar metanfetaminas. Un punto de partida estrafalario pero que termina funcionando con el contrapunto de Jesse Pinkman, donde predomina el humor (a veces negro). Pero poco a poco la serie se va haciendo más grande. No tan sólo son los personajes los que enganchan sino ver cómo los planes de Walter, como en este final, a pesar de todo, salen bien. Ése es el logro: una serie inteligente que te deja en suspense en cada capítulo, que lleva al extremo a sus personajes (y al espectador) y en la que si algo malo tiene que pasar, pasa.

El trailer piloto.

Ha sido una de esas pocas series en la que intentar descubrir qué va a hacer Walter para resolver los líos gordos en los que se mete nunca fue tan divertido y en la que los enemigos que han ido surgiendo han estado a la altura y le han complicado la vida cada vez más. Ellos han movido la serie a través de las acciones de Walt. También piensan e intentan adelantarse, reaccionar a tiempo, contraatacar, actuar de nuevo, esconderse y asesinar. Así, siempre hacia adelante, ha avanzado esta serie. Seguro que ha sido costoso escribir un guión así, pero Vince Gilligan nos ha demostrado que es posible y que, además, gusta mucho. Es una serie para contemplar de nuevo desde el principio, para analizar y disfrutar otra vez ahora que todas las cartas ya están sobre la mesa. Volver a conocer de nuevo a Walt, a su familia y a quienes le rodean y darnos cuenta de la dimensión real de esta metamorfosis final, hasta dónde han sido conducidos todos y cada uno de ellos. De verdad, os recomiendo esta serie. Un 10.

Si no la habéis visto, os envidio porque podéis empezar a hacerlo.

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