El monstruo creativo I

¿Se puede explicar cómo funciona la mente creativa? Stefan Zweig, en El misterio de la creación artística, y autor de tantas novelas, ensayos, obras de teatro y poemas, habla sobre este tema de una forma interesante y poética. Pero, al final, no desvela mucho. Habrá mapas del cerebro realizados por científicos importantes y cosas por el estilo (porque me hago a la idea de que es algo más físico más que “espiritual”), pero me quedo con la idea de que es algo misterioso, sí. A pesar de todo, quiero pensar eso.

Se puede entrenar la creatividad, pero, sin embargo, la idea precursora de una historia, incluso la clave de un buen desarrollo o un sorprendente final, ese personaje, fenómeno o acto que brinda una nueva dimensión a la labor del escritor, e incluso al mismo proceso de escribir, es algo que salta a la cabeza y de esta a los dedos cuando parece que ni tan siquiera se está pensando en ello: cuando alguien está escribiendo, no piensa que lo está haciendo (o debería ser así; de otra forma, algo está fallando). Asimov decía que podía ponerse delante de un ordenador estuviera donde estuviera y fuera la hora que fuera y escribir unas cuantas páginas de cualquiera de las historias en las que estaba trabajando porque siempre estaba concentrado, siempre estaba desarrollando sus ideas; su mente creativa siempre estaba activa. En realidad, la mayoría de las veces, un escritor que está inmerso en algún proyecto, trabaja más cuando no escribe que cuando lo hace. De aprovechar esos momentos en que el cerebro está procesando en un segundo plano subconsciente, desarrollando esas luces que afloran de repente en el momento más inesperado, de anotarlas y luego plasmarlas convenientemente, dependerá en gran medida el éxito de lo que tengamos entre manos.

Cuando uno se sienta delante del ordenador (o una libreta o folio en blanco), puede decidir escribir sin más y probar suerte, aunque no esté concentrado ni inspirado o piense que no va a salir nada provechoso del tiempo dedicado. No es mala idea hacer esto porque uno puede sorprenderse de lo que puede salir si se empeña en que salga. A veces algo surge después de una hora dándonos de cabezazos con la pantalla (o la libreta o el folio en blanco). Como digo, el subconsciente hace el trabajo sucio y nuestra labor consiste en destilar y beber del misterioso líquido que vierte.

De la misma forma que una historia crece en nuestro subconsciente, también lo hace mientras se está escribiendo.

En la próxima entrada hablaré un poco más de esto.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s