Estudiar para escribir

John Gardner, en su El arte de la ficción, decía que para ser novelista se ha de tener una carrera universitaria. Y Gardner, que fue profesor de escritura creativa, tenía muy en cuenta que no todo el mundo aprende de la misma forma y le saca el mismo provecho a ese conocimiento. Consideraba que es un buen comienzo tener una carrera universitaria, por lo menos, para no cometer faltas ortotipográficas y tener la capacidad de redactar con coherencia, sentido y algo de sensibilidad artística.

283788263_0a85e1e715_zFotografía de DesertMonsterBell

No me parece que se equivoque del todo. Y eso que yo no terminé mis estudios universitarios y salí pitando de Filosofía para, a lo largo de los años, intentar estudiar Derecho, Administración y Dirección de Empresas e Historia del Arte (las cuales, por cierto, también mandé a paseo: en algunos casos antes ni siquiera de matricularme; en otros fui a por todas y me desfondé a las primeras de cambio; y en el último caso, me matriculé en una asignatura en la que saqué una media por encima del 9 hasta que me comunicaron que, en realidad, no estaba matriculado).

No se puede decir que fuera nunca un buen estudiante porque en la EGB para mí “estudiar” significaba abrir el libro y leerlo media hora antes de pasearme hasta el colegio con mi mochila al hombro y ponerme a escribir lo que llamaban examen y que yo consideraba “otro puñado de ejercicios”. Sacaba notables y algún que otro sobresaliente. Y muchos bien, claro, pero me conformaba. Con el tiempo, eso me ha perjudicado porque siempre me ha costado la leche sentar el culo y releer una y mil veces algo hasta quedarse grabado en la sesera. He sido más de comprensión y de motivación que de hincar codos y en nuestro sistema educativo eso se daba (y se sigue dando) en muy pocas escuelas y universidades.

En el asunto de escribir, fui constante y cabezón, y en cuanto a las faltas ortográficas y la expresión tanto escrita como oral estaba un poco por encima de la media de mi clase. Desde luego, las letras como un medio artístico siempre han estado presentes  en mi vida.

En el colegio escribí historias a cuatro manos con un amigo (que todavía sigue siéndolo), y también, en mi primera máquina de escribir, escribí mi primer intento de novela sobre un hombre-cerdo en un futuro, digamos, complejo. Creo que apenas llegaba a los once años. “Mosquitos”, otros de mis intentos serios, llegó a superar las sesenta páginas; y después de engancharme al universo de Dune en tiempos del instituto comencé un proyecto que nunca terminé y cuyas escenas todavía hoy deslumbran en mi cabeza. Repetí experiencia bipolar en COU con otro amigo (en este caso no sé si todavía sigue siéndolo porque no sé nada de él desde hace muchos años). Creamos unos personajes muy particulares y personales y nos pusimos a escribir en folios de libreta. Superamos la veintena con una letra muy menuda por ambas caras. Nos descojonábamos de la risa.

En las horas muertas de la universidad, cuando la época de Filosofía, iba a la biblioteca que llamaban el ovni y en la parte alta me ponía a leer revista de ciencia y tecnología como la Science (de las que en gran parte no me enteraba de nada) y escribía historias de terror y de ciencia-ficción. Terminé algunas cosas que debo de tener por algún lado. Luego, siempre he escrito y he intentado releerme de la forma más crítica posible y nunca creer que lo que hacía era suficientemente bueno. Hasta hoy. Y todo eso sin terminar la universidad. No es mucho, pero algo es algo, ¿verdad?

Como digo, no creo que Gardner esté equivocado; aunque tampoco pienso que tenga toda la razón. Supongo que depende de la persona. Está claro que para escribir se tienen que aprender muchas cosas sobre gramática y otras muchas cosas sobre la vida en general, algunas de las cuales enseñan en clase y, otras muchas, no; y también leer mucho y, por supuesto, escribir mucho y muy mal hasta creer que se tiene algo que, más o menos, se pueda decir que merece la pena ser leído por otros.

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9 comentarios en “Estudiar para escribir

  1. Fíjate tú, cual criticona que soy yo ando un poco en desacuerdo.
    Escribir es un proceso que se aprende, como muchos otros, sobre la marcha. La gramática no se domina memorizando normas o haciendo ejercicios, sino que moliendo palabras y mezclándolas para intentar lograr algo personal y comestible. El “toque”, como lo definen algunos. Y ese toque tampoco se logra por medio de las lecturas, indispensables pero fomentadoras de vicios y plagios.
    En fin, no creo que sea un proceso mágico, pero sí que requiere de un sinfín de cosas y de aptitudes y actitudes que no se pueden enumerar. Y es en esa distancia númerica que se esconde la verdadera magia de la escritura, ¿no crees?

    Un saludo y enhorabuena por el blog.

    1. Muchas gracias por pasarte y por un comentario tan fabuloso.

      Hacia el final vengo a decir más o menos lo que dices. Aunque cada vez estoy más seguro de que, si es verdad que a escribir puede aprender uno solo (después de soltar la mano del profesor, claro) y se puede hasta llegar a escribir bien, a escribir muy bien, hay personas que saben enseñar pero muy pocas llegan a aprender. Y la clave está en leer. Porque aunque pensemos que leyendo mucho ya sabemos leer, me parece que esto no es cierto. Sin embargo, no todos aprendemos igual; y hay personas con dones especiales (que no mágicos).

      En la magia, ya se sabe, hay muchos trucos. ¡Un saludo!

  2. Supongo que la escuela da una buena base, pero hasta ahí… me parece que para quien escribe lo que nutre es el vivir, leer y escribir, escribir, y escribir… me encantó tu relato…

    1. Por eso digo que estoy más o menos de acuerdo con Gardner. Cuando más se sepa, mucho mejor y la escuela, la universidad, facilita ese aprendizaje. Pensándolo, lo que dice Gardner no es nada más que hay que aprender a escribir para escribir y aprender a leer para leer. Y por supuesto hay que leer mucho y escribir mucho, sí. Gracias por pasarte y comentar. 🙂

  3. En mi opinión lo fundamental en cualquier disciplina artística es el talento. A partir de ahí, evidentemente, el trabajo y el estudio permiten adquirir técnicas y conocimientos que ayudan a desarrollar ese talento (no demasiado, desgraciadamente, y como tú comentas, en el sistema educativo español). En lo que, desde luego, no estoy de acuerdo es en que haya que tener una carrera universitaria para poder escribir. Entiendo que ni Gardner ni tú os referís a la literalidad de la posesión de un título, sino al hecho de haber estudiado lo suficiente como para escribir bien, sin errores ortográficos ni de estilo. Estoy bastante de acuerdo, aunque seguro que hay libros magníficos que han salido de las manos o el relato oral de personas con estudios mínimos.
    Y sí, leer, tanto como sea posible, es fundamental. ¡Un abrazo!
    (Tengo la próxima carta madurando, a puntito de caramelo)

    1. Me llamó la atención encontrarme la frase y estuve dándole vueltas al asunto y, a decir verdad, al principio no estaba nada de acuerdo con Gardner. De hecho, como más o menos he querido expresar, no estoy del todo de acuerdo y me refiero a los matices a los que te refieres. Gardner incluso mencionaba a Hemingway y ahora pienso que debería haber extraído el texto literal del libro. Decía: “Aunque el diletante de la literatura pueda escribir un buen relato de vez en cuando, el auténtico escritor es aquel para el cual la técnica se ha convertido, como para el pianista, en su segunda naturaleza. Por lo general, esto implica una educación universitaria con algunos cursos sobre la escritura de ficción y también de poesía. Algunos escritores importantes han dicho todo lo contrario; por ejemplo, Hemingway (…). Hemingway, puede que sea útil recordarlo, se largó a recibir cursos gratuitos por parte de dos de los escritores más grandes que vivían en su época, Sherwood Anderson y Gertrude Stein.” Gardner, claro, dice más cosas antes y después de este párrafo. No dije nada sobre los cursos de escritura creativa, que daría para otra pequeña charla.

      No sé, me pareció algo interesante sobre lo que escribir. Y te lo dice alguien que nunca se había interesado por leer sobre escribir y menos creía que hubiera manera de enseñar a escribir bien fuera de leer a buenos escritores y escribir mucho.

      Tengo muchas ganas de leer esa carta tuya. 🙂 ¡Un abrazo!

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