Libreros que morís, morimos con vosotros

Mi libro El jardín de Marta, edición digital, limited and special edition (esto es broma), se sitúa en el número 75.540 de la lista de ventas de Amazon; y esto me ha hecho reflexionar sobre algunas cosas.

librosFotografía de Eneas de Troya en Flickr

Para Amazon mi libro es un número. Yo, escritor independiente, decidí autopublicarlo, lo corregí (con la ayuda inestimable de mi pareja), lo registré, lo diseñé (con la ayuda inestimable de mi pareja y de mi hermano), lo maqueté y lo promocioné como pude con la ilusión de que algunas personas lo leyeran y lo compraran, claro. A estas alturas creo que han sido menos de una docena quienes lo han hecho, entre familiares y amigos incluidos. A muchos más se lo regalé, pero en ningún momento lo hice solamente por la ilusión. Tampoco pretendía ganarme la vida. Más bien mi propósito era darme a conocer. De todas maneras no he conseguido ninguna de las tres cosas. ¿Tiene sentido que mi libro siga ahí? La respuesta, al final

La siguiente pregunta que me ha venido a la cabeza en esta mañana (intentando postergar lo máximo posible la limpieza de la casa y mi posterior entrada a mi santuario escrituril) ha sido: ¿cómo puede un escritor independiente asomar la cabeza, ser visible? Y me he respondido: tal vez publicando en papel. Luego ha venido la carcajada. Pero luego me he puesto a pensar un poco más.

¿Cuántos libros caben en una librería pequeña, la librería de tu barrio, la de toda la vida, aquella en la que comprabas los bolígrafos y las libretas del cole, ésa en la que trabajaba (y a lo mejor sigue haciéndolo) aquella señora que se acordaba de tu nombre, que conocía a tu padre porque le guardaba la colección de fascículos de El hombre y la tierra? ¿Te acuerdas? En una librería así no caben, ni de coña, 75.000 libros. Y me alegro. Para un librero un libro es más que un número, muchísimo más.

En el peor de los casos, si el librero pusiera todos los libros de su stock en fila y decidiera que el tuyo, como autor independiente, merece el último puesto, estaría en el número 5.000 o algo así. Si lo clasificara por temas, mucho menos. Y en la sección de novela, si lo hiciera por géneros, probablemente tendrías un huequito interesante bien visible. Además, con el librero de toda la vida se puede charlar. Puede ayudarte leyendo tu libro y, si le gusta, recomendarlo a los lectores que se asomen por su tienda. Pero… Alguna vez pensé que para el escritor independiente los libreros eran la salida, pero cada vez hay menos y, tal vez, el futuro, por lo que parece, no les depara nada bueno.

En nuestro mundo se está produciendo una paradoja de la que ya hablaba Gabriel Zaid en sus Los demasiados libros: cada vez se lee menos y se publica más. La gente no está interesada en leer, pero sí en publicar. Y lo decía a mediados de los setenta del siglo pasado… Y aun así, nadie piensa en lo que eso supone para los libreros, para los lectores, para los escritores, para la cultura.

Para una empresa como Amazon el negocio es redondo. Por muy pequeño que sea su porcentaje de beneficio en la venta de un libro solamente necesita que su stock siga incrementándose para seguir ganando dinero. Por muchos algoritmos que hagan, se limita a recomendarnos libros según alguna búsqueda que hayamos hecho en su página, y por mucho que sus funciones intenten acercarse a lo que un librero de toda la vida nos ofrece, es imposible equipararlos. Además, para Amazon somos un número y no ese tipo simpático que trae su librito bajo el brazo con toda la ilusión del mundo.

Cuando escribo esto no puedo olvidarme de Benjamín Recacha, que ha sufrido en sus carnes el cierre de tantas librerías, algunas de las cuales apostaron por los autores noveles. Y cerraron porque se lee menos y los nuevos autores interesan muy poco. Solamente nos queda, a los autores independientes, seguir los caminos abiertos, esos resquicios que quedan y que algunas veces ofrecen las grandes editoriales, pero también los concursos y las agencias literarias. Es decir, el camino sigue siendo el mismo de siempre. Nada ha cambiado tanto. Es verdad que en algunos momentos aparece algún autor que ha conseguido petarlo en las redes, que ha vendido millones de libros, pero son casos contados, excepcionales, y me pregunto si no son realmente un cebo de las grandes librerías como Amazon, un: “Mírame: si publicas conmigo tal vez te hagas millonario”. De cualquier forma, librerías-almacén como esta no nos están haciendo ningún favor a nadie.

Así que no, mi libro no tendría que seguir estando en Amazon. Es invisible. Ha sido nada más que un enlace para que alguien interesado pudiera comprarlo y que Amazon se llevara su porcentaje. Nada más. Podría haberlo vendido yo directamente abriendo algún canal de venta. Y, otra vez, tengo que acordarme de Benjamín Recacha. Y también, por supuesto, de Josep y de tantos otros que lo estamos intentando.

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12 comentarios en “Libreros que morís, morimos con vosotros

  1. Para los escritores noveles sólo hay un camino, el mismo que para todos los pobres del planeta: la Primitiva.

    1. Hombre o hacerlo muy bien. Pero que te toque la primitiva a lo mejor hace que uno se lo piense: entre viaje y viaje supongo que no habría tiempo para escribir. O a lo mejor es lo contrario. De todas maneras, rico o pobre, yo escribía igual.

  2. Tu planteamiento es casi incuestionable, pero voy a intentar agarrarme a ese casi para construir la próxima carta. Me iba a poner ahora, con varias cosas que me rondan, y esta entrada me viene de perlas para completarla. Te adelanto que en las librerías de toda la vida no se puede confiar demasiado, no porque no quieran recomendar obras como ‘El jardín de Marta’ o ‘El viaje de Pau’, sino porque apenas venden libros. De todas formas, las que funcionan sí que tienen poder para hacer comercial un determinado título. Si el librero quiere, puede convertir cualquier novela en un “éxito” de ventas, pero son muy pocas las librerías independientes que funcionen comercialmente. A ver si esta misma noche me da tiempo a colgar la carta. Un abrazo… y, como siempre, gracias por la “publi”. 😉
    Ah! Interesante cambio estético.

    1. Tienes razón, por eso concluyo, más o menos, que la salida sigue siendo la de siempre: las editoriales, más o menos grandes o pequeñas. No sé, me parece que las librerías tendrían una salida interesante si se convirtieran en editoras y distribuidoras, pero ocurre que una sola no lograría mucho. Hay páginas como Uniliber que ha reunido una gran cantidad de librerías enfocadas al mercado de segunda mano y creo que está funcionando, aunque no lo sé seguro. Pero está claro que la cosa está muy difícil. De todas maneras, lo que hay que hacer es sacarse un libraco bueno de debajo de la manga y luego insistir hasta abrir alguna puerta. Puede que no salga a la primera, pero no hay que desesperar. Lo del cambio estético es porque no estaba cómodo con el anterior y, la verdad, creo que este se ajusta más a mis gustos personales y al concepto del blog. Ya tengo ganas de leer esa carta.

  3. Pues no estoy de acuerdo con tu opinión. Yo firmé con una editorial hace años y no vuelvo a firmar ni loca (de hecho me han tanteado desde un par de editoriales y les he dicho que no estoy interesada). Dices que para Amazon eres un número y para un librero o tu editorial serías mucho más. Cuando he necesitado consultar algo sobre mis libros con Amazon, me han contestado muy amablemente en el mismo día. Contactar con mi editorial y que me dieran una respuesta, me llevaba semanas y, la mayoría de las veces, la respuesta era insatisfactoria. Vale que para ellos no era un número, era “la pesada esa de Bilbao, que seguro que quiere cobrar por su trabajo”, lo cual era mucho peor X-D
    Claro que es difícil que tu libro asome la cabeza entre los miles de libros presentes en Amazon sin tener una campaña promocional orquestada por una gran editorial detrás. Pero, tienes que tener en cuenta que, aunque firmases por una editorial, no se van a gastar más del mínimo exigible en dinero y tiempo para promocionarte a ti, que no eres uno de sus autores estrella.
    ¿Cómo se puede hacer entonces? Te cuento lo que me está funcionando a mí: comencé regalándolos, colgándolos no sólo en Amazon sino en decenas de plataformas, regalándolos a través de mi página web, a través de Twiter… Cada día dedico un par de horas a conseguir seguidores en Twiter a los que regalo una de mis novelas, a hablar con bloggers para ver si me hacen una reseña o una entrevista… Así, poquito a poco, a la gente le empieza a sonar tu nombre, hay gente recomendando tus libros, gente que se ha leído uno y busca los otros… Vale, me cuesta un par de horas cada día y estoy vendiendo una media de 2 ejemplares diarios, lo que no es muy rentable en cuanto a la relación tiempo invertido-ingresos pero creo que ninguna editorial del mundo, por grande y profesional que sea, va a invertir ese esfuerzo en mi obra. Y me fío muchísimo más de mi capacidad de trabajo que de las posibilidades de ganar algún concurso (que suelen tener el premio apalabrado de antemano) o en el trabajo que vaya a hacer una editorial.

    1. Muchas gracias por aportar tu experiencia. Desde luego, tal vez no estés obteniendo unos beneficios enormes, pero estás vendiendo mucho y te doy mi enhorabuena.

      No estoy en contra de lo que dices sobre algunas editoriales, pero el valor añadido que le concede a un autor haber publicado con una editorial (con determinadas, no todas), no es comparable con la autoedición. Es mi opinión. Y, ojo, no digo que un autor autopublicado sea menos serio y menos profesional o tenga menos calidad que uno que publique con una editorial. Es más, hay autores que publican en editoriales y no por ello han realizado un buen trabajo (ni por parte del escritor, ni por parte de la editorial). Solo digo la forma en que vemos, en general, a unos y a otros. Y yo soy un escritor autopublicado y conozco a algunos autores muy de cerca que están haciendo un trabajo también enorme con su obra, tal y como tú lo estás haciendo.

      Yo tendría mucho cuidado de con qué editorial publico, si pudiera hacerlo alguna vez. Desde luego, nunca lo haría con determinadas editoriales. Preferiría no publicar nunca. Pero creo que hay que diferenciar entre la labor de unos y de otros. Pienso que los escritores deben escribir y los editores, editar. Es así de simple. Tal vez estoy equivocado y desfasado en mi apreciación. Y por lo que veo, tu compaginas muy bien ambas facetas. Yo, si dedicara tanto tiempo a promocionarme como me dedico a escribir, me volvería loco. Supongo que es una situación cómoda y supongo también que sigo creyendo en los cauces tradicionales, que son selectivos y hacen bien su trabajo. De las editoriales de tercera no hablo.

      Tengo amigos que han conseguido vender más de un centenar de ejemplares publicando con pequeñas editoriales que se han esforzado por vender y promocionarles en la medida de lo posible. No fueron muchos libros pero se sintieron satisfechos.

      Quizá mi opinión cambie en cuanto llegue mi experiencia (si llega) con alguna editorial. Por ahora, como ya digo, sigo creyendo en las editoriales y en las librerías. Otra cosa es que crea o no en lo que yo mismo escribo muchas veces.

      Muchas gracias por tu interesante aporte.

      1. Te doy la razón en cuanto a la visión que tiene la gente en general sobre los autores autopublicados. Hay mucha gente que cree que sus trabajos, al no haber pasado ninguna criba ni revisión, van a ser una auténtica chapuza. Y es cierto que en ocasiones te encuentras cosas así, por eso yo, a pesar de estar concienciada con los autores independientes, busco mucha información antes de comprar un libro suyo en Amazon, porque puedes encontrarte con gente que incluso tiene un montón de faltas de ortografía. Esa gente, que cuelga libros de 50 páginas por 3 euros o que no cuida en absoluto su obra, nos da mala fama a los autores independientes.
        Pero no todos somos así, y creo que, poco a poco, la gente lo irá viendo.

        También estoy de acuerdo contigo en que los escritores deberíamos escribir y los editores, editar. De hecho yo pierdo tanto tiempo en labores de promoción, edición, maquetación, diseños de portada y demás que hay días que no me da el tiempo para escribir una línea. Pero me da la impresión de que estamos en un cambio de modelo, en el que ni los escritores ni las editoriales acaban de encontrar su lugar. Así que, mientras se aclaran las cosas, seguiré trabajando por mí misma, que no me va nada mal.

        En cuanto a creer o no en tu trabajo, creo que es imprescindible que lo hagas para que encuentres las fuerzas suficientes para luchar por tu trabajo. Es muy duro que no te lean, que nadie quiera dar un duro por tus libros, que recibas alguna mala crítica… Si tienes dudas sobre tu trabajo, vas a flaquear mil veces.

        Personalmente creo que tú precisamente no deberías tener ninguna duda. Leí El Jardín de Marta y me pareció un libro precioso. Y respecto a tu libro de relatos de terror, creo que no tienes nada que envidiar a los aclamados autores del género. Son espectaculares, en serio. Cree en ti mismo, que tu obra lo merece 😉

      2. Muchas gracias, Gemma. Espero que todos encontremos nuestro lugar y, desde luego, si lo hacemos será con mucho esfuerzo, como ese mismo que tu haces cada día.

        Seguiré leyendo con interés tus experiencias y comentándolas.

        Y espero que los editores y los escritores independientes tengamos nuestro lugar común. Tal vez ya lo hay y solamente hay que llamar a las puertas correctas. No lo sé. Yo seguiré indagando y confiando que todavía hay esperanza en algunas editoriales. Espero no equivocarme.

        ¡Un saludo!

  4. Me ha parecido interesante, demasiado interesante. ¿No crees que ganando algún concurso o llevando tu libro a muchas librerías no puedes triunfar en el mundo literario? es un mundo difícil y, un poco cruel, para qué callárselo. En fin, mucha suerte con la venta de tu libro.
    PD: Me encantaría que te pasases por mi blog si tienes tiempo y me dijeses qué te parece http://umagah.wordpress.com/

    1. En esas estamos, intentando ganar algún concursito o algo así y escribiendo mucho. Veremos lo que sale de todo esto… Gracias por los ánimos. Ya me he pasado por tu blog. Te seguiré y estaré atengo a tus escritos. 🙂 Un abrazo.

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