Jueves, 10 de julio

Buenas tardes, Benjamín:

Lo primero, de ladrillo nada. Me gusta leerte con calma y pensar qué voy a decirte. La verdad es que estoy disfrutando de este intercambio y espero que no se nos agoten pronto los temas o las ganas de ponernos con esto. Para mí está siendo, como ya te dije, la excusa perfecta para colgar algo en el blog.

Antes de nada felicitarte por tu reciente cumpleaños y también por la traducción de El viaje de Pau en portugués. Te deseo que tengas muchas ventas y quizá sea ese pequeño empujoncito que necesitas para darte a conocer todavía más.

Esta semana comencé a leer un libro de José Luis Sampedro titulado Escribir es vivir. Ya sabes que me encanta leer libros sobre cómo escribir y, sobre todo, si están escritos por escritores. Hay unos cuantos de profesores de talleres de escritura creativa y de gente que quieren pillar cacho, pero no tienen nada que ver con libros como el de Sampedro, de Richard Ford, de Gardner, de Carver, de Bradbury, de Quiroga, Delibes o el que leí de David Lodge.

Para hablar sobre qué es esto de escribir, me parece que hay que tener un bagaje importante siendo un escritor de verdad. Y lo que más me interesa de estos libros no son tanto las técnicas como el hecho de conocer de primera mano la experiencia de quienes un día decidieron ser escritores. Leyéndolos se da uno cuenta del sacrificio tan grande que supone esto. Por eso pienso que no estoy nada legitimado para enseñar a nadie y me tomo estas cartas como reflexiones personales, aunque abiertas a quien quiera echarles un ojo pero sin ninguna mayor pretensión.

Como decía, una de las cosas que he leído de Sampedro, de tantas interesantes y emotivas, es que no es escritor el que puede o el que quiere, sino el que no tiene más remedio. Me pareció que llegaba de forma magistral y sencilla a la raíz de la cuestión. Creo que yo soy escritor, sin entrar ya en el tema de la calidad, no por todo lo que he escrito, que es bastante, ni tampoco por lo que he publicado, que es bien poco, sino porque creo que algo dentro de mí está empeñado en que lo sea. Y sé que eso, sentirse escritor, no depende ni mucho menos de lo que se venda. Pero cuando simplifico las cosas y me pregunto qué es un escritor llevándolo al terreno de lo material, siempre me respondo que es alguien que puede vivir de la escritura, es decir, que puede alimentarse físicamente de escribir. Me gusta mucho más la descripción de Sampedro y me parece que también es mucho más sincera y verdadera de lo que es la mía; sería como sobrevivir alimentando el espíritu. Pero por eso yo muchas veces dudo ante la posibilidad de llamarme escritor aunque no tenga más remedio que admitir que lo soy cuando llevo casi veinte años escribiendo por el mero placer de hacerlo. Solamente en los dos últimos años he creído que existía la posibilidad, tal vez, de empezar a comercializar algunas de las cosas que tengo entre manos. E insisto, no me sentiré a gusto del todo llamándome escritor hasta que no me dé para pagar de forma más o menos regular la luz y el agua. Y si eso no ocurre nunca, aunque nunca deje de escribir, no admitiré que lo soy por más que parezca simplista, banal y tonto.

Cuando me preguntas qué hago con todo ese material que tengo… Bueno, con lo terminado, esperar a que llegue el momento de enviarlo o a algún concurso o a alguna editorial. Como toco géneros distintos, busco tener un conjunto más o menos homogéneo en lo que se refiere a los relatos para hacer una recopilación decente con la que comenzar a tantear.

DSC05111Foto de un árbol en Bolonia, de Toni Cifuentes

En cuanto al caso concreto de Marta, si tú has vendido medio centenar de novelas en formato electrónico de El viaje de Pau (por lo cual te felicito) yo de El jardín de Marta habré vendido menos de diez desde que, a principios de este año, decidí “publicarla”. No es mucho tiempo, es verdad, pero tampoco la he promocionado nada. Y si lo hiciera, me da la impresión que no aumentarían mucho. Precisamente porque creo que tiene calidad suficiente estoy empeñado en que un editor la lea y decida poner su dinero para comercializarla y que otros tengan la posibilidad de leerla. Espero todavía que algunos a quienes se la regalé en febrero de este mismo año, me digan qué les ha parecido, si ya la han leído. Hago un pequeño llamamiento porque sus opiniones, tanto si son buenas como malas, me sirven de mucho. Retomando el asunto, no me importa que vaya a ganar mucho menos que si la comercializara yo. Creo que me compensaría. Ya te dije que no me veo capaz de hacer el esfuerzo tan enorme que has hecho tú y dejar de escribir centrándome en venderla, por mucho que me haya convencido de que es una de las mejores cosas que he escrito, y eso que la escribí hace más de siete años. No me importaría ir de feria en feria firmando libros o dando alguna charla en algún sitio. Eso sí, que me lleven de la mano. Tu caso es extremo y necesario. Es cierto. Pero también te dije que eso resta mucho del tiempo que un escritor necesita para lo más importante: escribir. Aunque yo no soy como esos escritores consagrados que dicen que ahora son como monos de feria y tonterías por el estilo que considero son reflejo de un tiempo y de un tipo de escritor ya caduco. Es muy bonito eso de encerrarse en una habitación a escribir, escribir y escribir, pero también hay que hacer un pequeño esfuerzo por colaborar en la venta de tu producto.

Lo de tu hermano es impresionante. Me parece un artista fabuloso y espero que de vuestra colaboración surja un producto que atraiga el interés de muchas editoriales, que incluso gane premios o, si lo autopublicáis, venda todo lo que se merece. Y espero que alguien como Fran se esté ganando la vida pintando. ¿Cómo avanza el cómic? ¿Estáis tanteando editores y concursos?

Sigo releyendo tu carta y creo que ya he respondido a lo siguiente que me dices. Si escribo todo lo que escribo no es tanto por creer que de esa manera tendré más oportunidades, sino porque no puedo dejar de hacerlo. Uno de los autores más prolíficos que me vienen a la mente es Stephen King, uno de los primeros a los que me asomé cuando me interesé de verdad por la lectura y que, por qué no, me animó a ponerme con mis primeros relatos. King tiene 67 años y más de 70 libros escritos, incluyendo colecciones de cuentos y ensayos. Si se hubiera puesto a escribir nada más salir del útero de Nellie Ruth, su madre, habría escrito más de un libro por año. ¡Y lo sigue haciendo! ¿Es que está loco? A lo mejor sí, pero desde luego no lo hace por dinero: este tipo lo hace porque necesita hacerlo. Además, tiene la suerte de que le publiquen y, por supuesto, de que millones de personas le lean. Pero Stephen lo haría de todas formas. En un mundo paralelo debe de existir algún Stephen Edwin King comiéndose los mocos en una pequeña habitación de un apartamento cualquiera rodeado de cientos de miles de páginas polvorientas preguntándose por qué mierda nadie le hace caso pero incapaz de dejar de teclear su vieja IBM Selectric entre sorbos de cerveza intercalados con jarabe para la tos.

En cuanto a la concentración, intento desconectar por completo de internet. Si eso hace que mi blog empiece a adoptar un tono oscuro y a oler mal, entonces será un precio muy pequeño a pagar si consigue que termine alguna de las cosas que tengo entre manos. Yo no podría escribir todo lo que escribo si estuviera pendiente del blog, de las redes sociales, de comentarios y demás cosas. Y creo que lo estoy demasiado. Veo que también a ti te resulta muy difícil. Así que si escribiendo en un parque con una libreta consigues meterte en tu novela y hacer que las palabras fluyan, bienvenido sea. Te animo a que lo sigas haciendo y que tu novela avance y pronto podamos leerla. Te digo que yo no podría escribir tan rápido como lo hago con un bolígrafo entre las manos, pero por supuesto cada uno busca la mejor forma de sacar provecho a su tiempo. Y tal vez quinientas palabras tuyas escritas en tinta son más provechosas que mil mías en el ordenador, que, probablemente, en alguna corrección corren el riesgo de quedarse en la mitad o menos.

Y ya que he sacado el tema de las correcciones, ¿te verás capaz de meter tijera a tu obra esta vez? 🙂

Bueno, yo también voy a ir cortando porque, aunque me quedan algunas cosas en el tintero, no quiero que les sangren los ojos a los valientes que se atrevan a leer esto de principio a fin.

Espero que me sigas contando tus progresos y, sobre todo, que tus ánimos no decaigan. Si tienes la suerte de tener un pequeño trabajo y los ingresos que entran en tu casa son suficientes, tómate el hecho de escribir si no como un pasatiempo, como el reto profesional que es. Si mal no recuerdo a Sampedro, que comenzó a escribir con veinte años, no le empezaron a reconocer como escritor hasta los años ochenta, ya jubilado y cuando sobrepasaba los sesenta. Los casos de escritores jóvenes que llegan y triunfan como Los Chichos me parecen muy escasos y engañosos. Esto es una carrera de fondo. Así que sólo tienes que tener paciencia y perseverar mucho, mucho, mucho y mucho. O eso creo, claro. Me alegraría que tu fueras una de esas excepciones.

¡Un abrazo!

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16 comentarios en “Jueves, 10 de julio

  1. Memorable. Esta carta es para enmarcar, con mención especial para el Stephen King del mundo paralelo. ¿Sabes que al día siguiente de escribirte me llegó un e-mail de la editorial brasileña en el que me decían que ya han acabado la traducción? Definitivamente parece que la cosa va en serio. Ahora habrá que comprobar qué tal se llevan los brasileños con la descarga de ebooks.
    Has tocado muchos temas que te contestaré pormenorizadamente en la próxima carta, como el de las correcciones. Te prometo que cada vez que pienso en el momento en que dé por terminada mi nueva novela me acuerdo de ti. Te imagino con unas tijeras, los ojos inyectados en sangre fuera de sus órbitas, acercándote a mi manuscrito repitiendo con una voz terrorífica: “Recooooorta, recoooooorta…” ¡Jajajaja!
    ¡Un abrazo!

    1. ¡Ja, ja, ja! 🙂 No me importaría hacer un pequeño experimento contigo, no… ¡Ja, ja, ja, ja! ¡JA, JA, JA, JAAAA! No, es broma. ¿Quién soy yo para hacer algo así? Además, aunque hay editores que tienen esa capacidad, es algo muy personal darle forma definitiva a tu propio proyecto. Yo, por mi parte, considero que es uno de los procesos más complicados y con los que más disfruto. Pasé casi una semana corrigiendo el relato de La Fosa y eso que nada más tenía poco más de treinta páginas. Y eso no es nada: Carver escribió 80 versiones de un relato hasta que se sintió satisfecho. Soy un novato.
      En cuanto a la traducción, te deseo mucha suerte, ya lo sabes. ¡Un abrazo! Y espero tu siguiente carta.

  2. Reblogueó esto en la recachay comentado:
    Las ‘Cartas a un escritor’ prometen convertirse en uno de mis contenidos favoritos del blog. La respuesta de Toni Cifuentes a mi segunda carta no tiene desperdicio. Creo que esta correspondencia que hemos iniciado puede ser muy interesante para cualquiera que, como nosotros, pretenda hacer sus pinitos en el mundo de la literatura. Os invito a leernos.

    1. Gran libro, desde luego. Para los que no estuvieron en esas clases magistrales, una delicia poder sumergirse en sus palabras desde la distancia del tiempo, del espacio y… de la muerte. Muchas gracias por pasarte.

  3. Acudo a su blog y me encuentro con un enorme blog y, la mención de un santo, Sanpedro. Escribir, para mi, sí es vivir. Me hace pensar, con el espíritu. Es decir lo que se piensa, escribiendo, volviéndolo material. Sin buscar editoriales para publicar porque la calidad se esconde, apenada, sin tener cómo pagar la luz ni el agua. Cuando se tiene sed, abrimos los ojos para ver claridad, saciando nuestra sequedad en la garganta. Me gustaron sus indicaciones a Benjamín. La primera impresión de la foto del árbol de Bolonia me confundió con algunas variedades americanas Moráceas o Jigûey, productoras de caucho y de fibras resistentes. Eliminé, de inmediato, que se tratara de un árbol variedad de las Emipifitas, conocidas como Matapalo, pues desde que se instala en un árbol, crece desmedidamente, hasta agotarlo y suplantarlo. Nada que ver. Leí de manera cautiva su escribir. Tengo dificultad de sintetizar escribiendo, por eso hasta aquí mi comentario. Disculpas anticipadas por este abuso al quitarle su tiempo, y Gracias por este espacio. Me encantó. Un abrazo, valiente, derramando sonrisas de mis ojos.

    1. Muchas gracias por tu respuesta. El propósito de estas cartas es tener un desahogo y quizá de ellas salgan algunas reflexiones que puedan ayudar a alguien. Si nos ayudamos a nosotros mismos, nos daremos por satisfechos. Benjamín y yo estamos en la labor de asomar la cabeza y de descubrir qué es esto de escribir y, lo peor, comercializar la obra. Quizá esta experiencia pueda ayudar a alguien a elegir bien su camino…

      En cuanto al árbol, lo puse porque me pareció una bonita imagen, tal vez significativa de lo que es una novela en la cabeza de un escritor y su esfuerzo por poner en orden todas esas ramas que se bifurcan para, al final, darle coherencia al todo. Como la vida misma, vamos: elección tras elección. Por otro lado es un ombú, o árbol de la buena sombra. Es un ejemplar enorme, de unos cien años, a los pies de las ruinas romanas de Baelo Claudia, que a su vez se encuentran a escasos metros de una de las playas vírgenes más impresionantes de toda Tarifa (Cádiz) y, por qué no decirlo, de toda la costa española.

      De nuevo, gracias por asomarte por aquí y comentar. Espero que vuelvas. 🙂

      1. Seguro que regreso, allí estaré. Gracias por el árbol, recordé al ombudsman, defendiendo al pueblo. Qué agradable leerte. Un abrazo, oficioso, escribiendo mis locuras y los ojos en Sampedro.

  4. Hola Toni (¿te llamas Toni?) Vi tu post en el blog de Benjamín y lo he leido todo (si, todo, jejeje). Comencé a leerlo sin saber bien de qué trataría y de repente me encontré con un mensaje hermoso, creo no sólo para Benjamí, sino quiero pensar que para todos quienes escribimos… y me sacudió mucho lo que dices de escribir porque necesitamos hacerlo… es tal cual, para mi… no me dedico a esto, sólo escribo por mera necesidad, emocional, intelectual, espiritual, no sé… escribo porque para mi es una real y verdadera necesidad… afortunadamente no vivo de ésto, jamás he publicado un libro y no sé si algún día lo haga -tal vez si…- escribo mi blog porque adoro hacerlo, es algo muy mio y que ahora además comparto con otros compañeros bloggeros que escriben también -aunque muchos de ellos si son escritores y si han publicado sus obras- y me encantaría que leyeras mi post sobre la pasión:
    http://corriendoenlaniebla.wordpress.com/2014/07/07/la-pasion/
    ya que viene al tema perfectamente… creo que tú has expresado de alguna manera sobre la pasión, la pasión por escribir, no hay más… quienes lo hacemos, con o sin la esperanza de ser leídos creo que estamos inmersos en una pasión tremenda por las letras… así me siento… no tienes idea de lo oportuno de tu blog para mi… lo leí en un momento en el que verdaderamente necesitaba leer esto, tal cual lo has escrito… me ha alentado a seguir por este camino, por el que mi instinto me lleva, más allá de lo que pueda venir en mi sendero de letras… gracias. Y gracias por seguirme. Yo también te voy a seguir.

    1. ¡Muchas gracias, Zuri! Me ha encantado tu comentario. Me gusta que esta correspondencia a dos bandas pueda animar a personas apasionadas por escribir a que sigan haciéndolo. Creo que es la mejor manera de enfrentarse a esto que a veces nos controla y es del todo irracional. Escribir es algo fabuloso y más aún si uno lo hace sin más pretensión que la de disfrutar haciéndolo.

      No dudes de que leeré esa entrada y estaré pendiente de tus cosas… en la medida de mi escaso tiempo. Ojalá tuviera más… ¡Muchas gracias por pasarte y comentar!

      1. Ya ves, compañero. Parece que nuestro modesto propósito empieza a cumplirse. Sólo por un comentario como el de Zuri ya vale la pena este experimento. Apuesto a que serán más las personas que lean estas cartas y se sientan igualmente identificadas. ¡Un abrazo!

  5. Hola Toni, soy una de las afortunadas compradoras de Marta en casadellibro y he disfrutado muchísimo con su lectura, me enganchó con las dos primeras frases y ya no lo pude soltar…un excelente comienzo para un maravilloso relato, es un argumento tan brillante que creo que eclipsa, en cierto modo, a los otros dos, mi sincera enhorabuena ya ves que me encantó.
    Pensé que sería difícil que otro relato tuyo me sorprendiese tan gratamente hasta que topé con El Regalo, es buenísimo, genial!! … una preciosa historia de amor con ese punto aterrador que recorre tus relatos.

    1. Muchísimas gracias, Belén. Me alegro de que te gustara Marta. Ahora está en proceso de ilustración y de búsqueda de alguna editorial que esté interesada. Comentarios como el tuyo me han animado a hacerlo. Respecto a los relatos, muchos han sufrido cambios importantes. Pero me alegro mucho de que El regalo te gustara; es uno de los últimos que escribí antes de atreverme a compartir la pequeña colección con la comunidad. 🙂 Muchas gracias de nuevo por haberme leído y por el comentario, de verdad. ¡Un abrazo!

      1. Gracias a ti Toni, continúa escribiendo…tienes un gran talento, te deseo la mejor de las suertes con Marta, se merece su paso al papel.
        Otro abrazo!!

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