Sábado, 28 de junio

Benjamín Recacha, amigo escritor, ha abierto en su blog una sección llamada Cartas a un escritor. Me halaga que me haya escogido, y como no podía ser menos, he decidido responderle. El objetivo es reflexionar un poco sobre lo que es esto de escribir, la aventura de la autopublicación y cosas por el estilo desde nuestra humilde experiencia. Si no daba la chapa suficiente con mis rollos ya, ahora lo haré de vez en cuando con un motivo de peso. En realidad este blog para mí ha terminado convirtiéndose en una especie de diario de donde sacaré el material para escribir mi biografía que llevará por título: De cómo el tontolaba de Rajoy se cargó este país y lo hizo mierdas en una sola legislatura. Será una biografía apolítica, por supuesto. No, es broma. No tengo pensado escribir una biografía. Eso lo dejo para grandes personajes del mundo cultural como Cristiano Ronaldo o Justin Bieber. Ahí va mi carta para Benjamín. Pero antes leed la suya, claro.

¡Hola, Benjamín!

Tal y como me dijiste, acudí al Cerro Mellado y me adentré en aquella oquedad. Es cierto lo que me contabas. Llevé una linterna y un conocido se quedó fuera por si me pasaba algo. En algunas partes estaba llena de agua y de excrementos de murciélago. Me resbalé y estuve a punto de caer en una grieta. Después del primer tramo, donde la pequeña columna, descendí por la cuerda y observé las marcas en las paredes. Aquellas imágenes… No pude creer lo que veía. Entonces, al fondo, hallé la estatua negra y… Pero es verdad, de esto no trata la carta. Otro día hablaremos de ese asunto.

Ya en serio, me alegro mucho de que me hayas escrito y comentado todas estas cosas, de verdad. Te agradezco la felicitación respecto al concurso. Lo más importante de esa noche fue compartirla con mi pareja y con buenos amigos porque, al final, todo quedará en un libro que no sé si se venderá más o menos y del que dudo si sacaré un céntimo. Pero será algo para meter en el CV de “escritor”. Tengo también otra noticia buena entre manos, aunque todavía no sé si creérmela del todo. Tiene que ver con un concurso de relatos cortos abierto a cualquier escritor de habla hispana, algo más internacional, pero hasta que no se abra la plica no tendré ni idea de si he sido finalista de verdad u otra persona que se presentó con el mismo título que mi relato. De ser yo, la verdad es que sería una noticia realmente buena. Nada más ser finalista en algo así sería todo un logro. Pero cuando me hablan de la ilusión, ya no es algo que me incentive demasiado. De hecho, nunca lo ha hecho. Por supuesto me alegra muchísimo ser finalista en estas cosas (es algo que me propuse lograr en esta primera mitad de año), pero cuando uno piensa en “ganarse la vida” estas cosas poco importan, ¿verdad? O tal vez importan un poquito… Hay escritores que jamás han ganado un premio en su vida ni lo ganarán y venden muchos libros. Si me dan a elegir, está claro que elegiría vender mucho y no ganar premios. Supongo que tú también.

Y creo que éste es el tema central de todo. ¿Se puede vivir de escribir historias? ¿Escritores como nosotros pueden vender muchos libros? Creo que hay posibilidades pero éstas se logran escribiendo y publicando una gran novela, o escribiendo muchísimo y sacando una novela al año o cada dos. El primer paso, por supuesto, es publicar y creo que a través de una editorial más o menos importante. Hay que rendirse ante este hecho, me parece. En el primer caso, en el de escribir una gran novela, creo que aun así la cosa se pone difícil porque tal vez pasen años hasta que un editor la tenga entre manos y decida que es un bombazo. En el segundo, en el de escribir muchísimo, hay que prepararse para darle a la tecla durante muchas horas a la semana, enviar el material a todo lo que se mueva y esperar, de nuevo, a que suene la flauta. Pero hay una tercera vía y ésa es la más sensata: escribir y vivir de otra cosa, que es, precisamente, lo que tú estás haciendo.

Cuando me hicieron una pequeña entrevista en una página que me parece que ni siquiera colgué en este blog, ante la pregunta de qué le recomendaría a alguien que quisiera dedicarse a esto, mi primera respuesta fue que no se dedicara a esto. Hay tantas personas que pintan y dibujan y a las que jamás se les ocurriría vivir de pintar… Y hay tantos mecánicos aficionados, cantantes de alcachofa de ducha o de alcohol y karaoke a los que ni siquiera se les ocurriría pensar en vivir de su voz o de construir aeronaves… ¿Por qué sucede esto con el hecho de escribir? ¿Es menos difícil que cantar o que pintar? Con lo cual, si me preguntas si se puede vivir de esto, te diría que creo que sí, pero por supuesto complementándolo con otra cosa, lo cual tal vez significa que no.

En cuanto a si pienso en publicar o no mis relatos, me parece que si eso ocurre alguna vez será a manos de una editorial de mayor o menor tamaño que decida por sí misma que mi obra merece ser impresa y distribuida. No quiero volver a sacar un libro autopublicado para que se pierda en los cientos de miles de libros del catálogo digital de Amazon o para que quede bonito en el lado izquierdo de mi blog. Tengo más de una docena de nuevos relatos terminados y otra veintena más o menos desarrollados esperando a que llegue el momento de que los termine, de terror, de ciencia-ficción y de fantasía, y quedarán guardados en mis carpetas para algún certamen o para algún envío a editoriales abiertas a la recepción de manuscritos. De hecho, pronto eliminaré «El jardín de Marta» de ese lado derecho en el que tan bonito queda y probaré suerte en editoriales porque precisamente por tu experiencia me he dado cuenta de lo dificilísimo que es montárselo uno solo. Cada vez creo menos en el apoyo que se brinda a los autores amateur, no por parte de determinadas personas consideradas y bienintencionadas, si no de lo que llaman el Gran Público. A no ser que escribas una novela erótica o algo rollo fantasía juvenil, entonces tal vez la suerte sea un tanto mayor. Y no culpo a nadie de nada. Hay que darles las gracias a todos los que se toman la molestia de leer a un don nadie y, encima, comentar el libro y todo eso. Y, por supuesto, los gustos son los gustos y las tendencias son las tendencias. No lo digo por mí, pero estoy seguro de que debe haber unos cuantos grandes escritores dándose de cabezazos por no haber nacido en otro tiempo o lugar y, quizá, desmoralizados por completo planteándose dejar esto para siempre y dedicarse a la robótica. Y tal vez no se equivocan un pelo.

De todas maneras creo que hay pequeñas editoriales abiertas a la recepción de obras e incluso algunas grandes que permiten que escritores noveles tengan su oportunidad. También están los concursos literarios e incluso las revistas de aficionados que reciben manuscritos con toda la ilusión del mundo. Así que, a pesar de todo, no tenemos un panorama ni mucho menos tan malo como nos parece. Lo que ocurre es que las cosas de palacio van despacio. Y vivir de esto es otro cantar.

Si me preguntas si tú serás capaz de vivir de ello, te diría que solamente tienes que escribir una gran novela, lo cual es tan fácil y tan difícil como suena. ¿Lo conseguiste con El viaje de Pau? Después de un año de andadura cualquier otro escritor consideraría lo que tú has logrado como todo un éxito. Las buenas críticas, las presentaciones, las ventas directas, la presencia en librerías (a pesar del cierre de alguna de ellas), la acogida general de tu página web y el apoyo continuo que recibes… Pero cuando uno se plantea “vivir de esto”, generar dinero y recibirlo, la clave está en escribir una gran novela comercial y eso a lo mejor se consigue escribiendo y escribiendo y probando todo lo que haga falta probar. Y perseverando, pero no con una novela, sino con el hecho mismo de escribir. Yo tengo muchas ideas que bien podrían ser best-sellers, te lo juro, pero tengo que escribirlas. Parece una tontería, pero es que es así: hay que ponerse a escribir y escribir algo realmente bueno. Hacerlo durante cinco, seis, siete horas al día, si se puede, todos los días de la semana, sin descanso y El viaje de Pau, en mi opinión, no puede privarte de esto. Ha tenido su oportunidad, y espero que tenga muchas más, pero no puede agotar tus fuerzas. Por supuesto, lograr escribir una novela que venda también depende de las capacidades de uno, de la suerte, de momentos sociales y culturales, de corrientes litararias y, por supuesto, del tiempo que pueda dedicar el humilde pretendiente a escritor a escribir algo así. Y como para vivir hay que comer… ¿Entonces? Hay que trabajar en otra cosa, lo que resta tiempo al hecho de escribir. La mayor parte de los escritores que publican e incluso que publican en grandes sellos viven de otra cosa. Hay que ser muy conscientes de este hecho. Algunos escriben en revistas o en periódicos artículos de opinión que les garantizan un pequeño salario, otros son profesores de escritura creativa o tienen una librería, pero viven de otra cosa.

No quiero desanimarte en este sentido, pero es cierto que llega un momento en que uno tiene que hacer balance. Supongo que sigues enviando El viaje de Pau a editoriales, ¿verdad? Tal vez la carta en que te digan que te publican la obra o la traducción de la editorial portuguesa te abra nuevas posibilidades. Te deseo que sea así, de verdad.

¿Has pensado alguna vez en cuál es tu género? ¿Has pensado alguna vez en cuál es tu público? Cada vez pienso más en eso.

¿Qué tal avanza tu novela? Creo que deberías centrar tu ilusión en ese nuevo proyecto, y si bien no abandonar El viaje de Pau, sí intentar que no te reste tanto tiempo y, sobre todo, fuerzas. Pero es una opinión, claro. Lo que sea mejor para ti tienes que descubrirlo tú mismo.

Esta carta en realidad continúa, pero he tenido que cortarla porque si no me ponía en las seis páginas… Hay unas cuantas reflexiones que creo podría introducir en nuestra siguiente misiva. Me parece un experimento interesante y espero que, como dices, sirva para algunos que se planteen esto de la locura de vivir de escribir.

Respecto a la oquedad, ya te seguiré contando. Esta noche, de madrugada, volveré.

¡Un abrazo!

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8 comentarios en “Sábado, 28 de junio

  1. Buf! Menuda respuesta. Aquí hay mucho que comentar. Voy a tener que releer y tomar apuntes para no dejarme nada en el tintero en mi próxima carta. De momento te diré que mil gracias por tus consejos/sugerencias/opiniones. De verdad que me son muy útiles. Sé que tengo que escribir, que el esfuerzo para dar visibilidad a El viaje de Pau no compensa el tiempo que me resta para seguir creando.
    Estamos totalmente de acuerdo en cuanto al diagnóstico sobre la viabilidad de ganarse la vida escribiendo: casi imposible. Lo sabía desde el principio y sabía que las posibilidades de lograrlo pasaban por no marcarse límites temporales. Lo que quizás no había calibrado bien era la dificultad de vivir al margen de las editoriales, puesto que me he dado cuenta de que es aún más complicado de lo que pensaba. No creo que la gente sea tan reacia a leer libros autoeditados. Sigo opinando que los autores independientes tenemos una ventaja no despreciable, que es la cercanía. El problema es cómo llegar a los que están lejos, porque ya hemos hablado en varias ocasiones de lo artificial del mercado digital, tan artificial como que prácticamente no existe.
    La distribución es, pues, el gran obstáculo, y ahí me hallo bastante atrapado. Dejando a un lado el oasis que son Aínsa y Bielsa, donde el libro tiene buena acogida y se va vendiendo regularmente, el resto del país es un solar. Y es normal. ¿Qué librero va a recomendar El viaje de Pau con la cantidad de novedades que le llegan cada semana de las editoriales?
    Corto, que me estoy enrollando y esto es material para la próxima carta. Por cierto, que a ver si se confirma esa buenísima noticia que apuntas y nos la cuentas a bombo y platillo.
    ¡Un abrazo!

    1. Claro, el problema es darse uno a conocer y convencer que tienes algo que merece la pena comprarse, una tarea realmente difícil que tú has conseguido en gran parte gracias a mucho esfuerzo y al apoyo de la comunidad. En cuanto a los libreros y a que muchos de ellos no contesten, creo que se trata de un simple problema de buena y de mala educación: a mí también es algo que me molesta bastante. No creo que cueste escribir un pequeño correo indicando los motivos por los que sí o por los que no, dando las gracias y todo eso. Pero vivimos en un país en que parece que en lo referente a los correos electrónicos no importan los modales. Y tener los libros del lado de uno es tener muy buenos aliados, el mejor para el escritor novel. Hay muchos que sí están abiertos al escritor amateur pero tu experiencia está demostrando que parecen que son pocos. Tienes mucho que contar a este respecto.

      Y a ver si pronto puedo hablar de esa supuesta buena noticia. Espero que entretanto venga alguna que otra más, si es que eso es posible. ¡Un abrazo! Seguimos en contacto.

  2. Reblogueó esto en la recachay comentado:
    Ya me ha llegado la respuesta de Toni Cifuentes a la carta que le envié el jueves. Qué servicio de correos tan competente. La comparto porque no tiene desperdicio. En unos días retomamos la correspondencia.

  3. Wow. La verdad es que estoy ojiplático y cargado de reflexiones que aún tengo que masticar un poco más. Qué gran iniciativa de intimidad pública desde lo más hondo. Un mensaje cargado de un realismo práctico y experimentado que anima a seguir en el empeño, pensando (y sintiendo), si compensa.

    Una vez escuché en La Rosa de los Vientos a un tertuliano que se reía amistosamente de un oyente que le venía a decir que estaría forrado por el libro que publicó. Él comentó entre las risas del que no le queda más remedio, que apenas le llegaba un 1% del libro. Que al final no es que fuera un hobby, pero sí una herramienta más para, digamos, mejorar y ser más reconocido en su trabajo. Tener más oportunidades, participar en tertulias, ganar más en lo económico y en el caché.

    En mi caso, no soy escritor pero digamos que mi actividad de psicólogo independiente (sin estar en gabinete ajeno) tampoco me da para vivir 100%, ni me dará en el corto plazo. También reconozco que quiero hacer más cosas y no me compensa el sacrifico que sería vivir sólo de esto. Así que bajar mis expectativas y buscarme otra actividad monetaria, aunque me quita horas, también hace que sea posible el sueño de Mr Hyde.

    Muchas gracias por compartir esas reflexiones, algunxs tenemos el privilegio de asistir en vivo y en directo a vuestros progresos. Sinceramente, espero que lo económico llegue más pronto que tarde.

    Un abrazo grande, mucha convicción y perseverancia. Y también éxito!

    1. No es escritor el que quiere, si no el que puede. Y con puede no me refiero sólo a la capacidad de ser un buen escritor, que es algo importantísimo y que puede aprenderse, si no a tener tiempo que dedicarle para poder serlo y no cansarse de intentarlo. Entregarse de pleno a esto es muy difícil, pero si se desea de verdad, compaginándolo con un trabajo “normal” creo que alguien puede escribir una novela durante dos, tres, cuatro o cinco años y luego ver qué sucede. Y si no hay suerte, seguir perseverando escribiendo una más. Yo he escrito cuatro novelas y alguna hasta me atreví a enviarlas a agencias literarias hace mucho tiempo. Ahora tengo un libro entre manos muy interesante: Escribir es vivir, de Sampedro (recomendado por una chica que pasó por mi blog), y en él el escritor (fallecido ya) cuenta que tardó en escribir Octubre, octubre ni más ni menos que diecinueve años. Hizo hasta cuatro versiones diferentes cuyos folios, puestos unos sobre otros, alcanzaban el metro y veintiséis centímetros. No me imagino lo que debía de pesar todo… Pues esto es escribir, ni más ni menos. ¡Un abrazo y muchas gracias por los ánimos!

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