El escritor roba-libros

Todo esto parte de un viejo artículo de Lecturalia rebotado por Entreescritores desde su página de Facebook: “Es triste escribir, pero es más triste robar” da respuesta a otro artículo de Pérez-Reverte titulado “Ese fulano (quizá usted) me roba“, del 27 de enero, que a su vez menciona otro de Javier Marías, “Las bandas de la banda ancha”, de diciembre del año pasado. Pérez-Reverte y Marías estaban rebotados (esta vez en el sentido emocional y con razón) porque la gente se descargaba (y se sigue descargando) sus libros de manera ilegal.

Yo quiero centrarme, sin embargo, en la carta abierta de Cosecha del 66, un escritor que se había descargado el libro “El asedio” y que escribió lo siguiente:

“Si no me lo hubiera bajado, NO lo hubiera comprado, circunstancia que usted -y los que piensan como usted- nunca tienen en cuenta, puede que por una transitoria e interesada ceguera de la razón. No todos los libros que se descargan ilegalmente son merecedores de contar en la columna de robos o no ganancias, por la sencilla razón de que es la única vía de acceso de un buen porcentaje de personas que, por circunstancias temporales más o menos extensas, sencillamente no lo harían.”

Es decir, que si yo cojo una barra de pan sin pagársela al panadero, pero luego no me la como, ¿no cuenta como robo? Seamos un poco serios. Considerar que algo, por el mero hecho de que no tengo formato físico no sea un objeto con una propiedad, es de memos y todavía de más cazurro pensarlo si no le doy un uso o, como es el caso de la barra de pan, no me la como.

Cosecha del 66, el que se descargó el libro de Pérez-Reverte, añadía:

“Me pregunto también que si en lugar de bajarlo se lo hubiera pedido a mi suegra, a mi hermana, o a un amigo, acción que es básicamente la misma, usted hubiera podido achacarme el robo como lo hace.”

Una cosa no tiene que ver con la otra porque su suegra, por lo menos, ha pagado por el libro. Si luego quiere tenerlo usted en su estantería y ella discrepa, pero aun así decide quedárselo porque le ha gustado mucho, tal vez ella considere que es usted, de cualquier forma, un mangante.

Además:

“Me habría dado vergüenza, aún teniendo legalmente la razón, escribirlo (se refiere al comentario de que le roban, de Perez Reverte) mientras mis cuentas corrientes rebosan como las suyas, y nombrar -quiero creer que por humildad- sólo ventas de 10.000 ejemplares cuando las de cualquiera de sus libros supera esas cifras bastante de largo por ejemplo, y si los datos son correctos, unos 400.000 ejemplares de “El Asedio”.

Es decir, a Cosecha del 66 parece que le duele que un escritor de fama quiera ganar por su obra, ya sean 10.000 o 100.000 euros, lo cual lo decide el público que compra más o menos una novela según su calidad, promoción o lo que sea. Con esta actitud, el escritor en su pataleta no entiende que, si cree que está bien bajarse un libro y lo clama a viva voz y convence a todo el mundo, él no podrá, por mucho que lo intente, ganarse la vida nunca con esto de la literatura. Si los propios aspirantes a escritores pensamos que bajarse un libro está chupi, entonces menudo futuro nos espera…

Y no es menos robar robarle a un rico, aunque sea menos feo. Pero, como bien dice Pérez-Reverte, uno puede tener éxito con un libro y, con fortuna, vivir de las rentas el resto de la vida si se sigue empeñado en la tragedia de ser escritor. Es el sino de esta profesión. Supongo, vamos. Yo todavía no vivo de esto. Y el futuro dirá si puedo vivir o sobrevivir. Ambas, de todas formas, serían cosas bonitas para mí.

Poco más dice Cosecha del 66 en su carta abierta a Pérez-Reverte. Luego hay muchos comentarios, pero no me los he leído.

Pero me pregunto, ¿por qué Cosecha 66 en lugar de descargarse “El asedio” en su búsqueda de literatura no se descargó cualquiera de tantos libros gratuitos que hay en la red de autores noveles? Me imagino que la respuesta es fácil: hay una diferencia entre un escritor profesional y un amateur. Con estas actitudes flaco favor le hacemos tanto a uno como al otro. La profesionalidad tiene un precio. Creyendo lo contrario, el amateur no puede dejarse ver por mucho que se empeñe con respecto al profesional porque le descargan en igualdad de condiciones. Y ese es uno de los mayores problemas con los que se encuentran quienes deseamos introducir nuestra obra en el mercado en formato digital.

Javier Marías lo inició todo con razón, advirtiendo de las grandes pérdidas que están sufriendo los escritores debido a la aparición del libro electrónico (que tanto me gusta y que tanto defiendo), pero una cosa es que incluso yo me haya descargado más de un libro y otra cosa es que enarbole la lucha por las descargas ilegales (aunque sea mejor y más acertado decir “alegales”).

Hay todavía mucho camino por delante (como se suele decir), y tengo la esperanza de que algún día los autores noveles tendremos más y mejores oportunidades de que se nos conozca. O, si no me ocurre a mí, por lo menos espero que los futuros autores sí tengan más opciones y el camino les resulte mucho más fácil. Controlar las descargas alegales será un gran paso. Espero que para entonces las editoriales también decidan bajar el precio a los libros que se venden en formato electrónico.

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4 comentarios en “El escritor roba-libros

  1. Muy buenas. Ya que soy ese “tal Cosechadel66”, entro a comentar tu artículo, pero solo para aclarar algunas cuestiones. La primera, es que mi post no provoco ninguna reacción de Pérez Reverte (que yo sepa), sino que lo escribí como respuesta al artículo del señor Reverte que mencionas. Ni tampoco proclame que lo había descargado a los cuatro vientos en un tuit, salvo que había publicado el artículo que comentas. Es cierto que Reverte decía en su artículo contestar a un tuit, pero no era yo su autor.

    La segunda aclaración es que yo no soy “aspirante a escritor”, sino escritos a secas, malo o bueno, ganando más o menos, conocido por muchos o por pocos, no aspiro a escribir, porque ya lo hago regularmente, como por otro lado se indica en el post y se puede también comprobar en la tienda de mis libros que hay en el blog.

    Por supuesto, no estoy de acuerdo en el planteamiento que haces en este artículo, ni tampoco en el tono, pero ya he dejado mi opinión sobre el asunto de Reverte bastante clara y hubo un debate amplio sobre ello posterior a la publicación del post.

    Agradezco que hayas enlazado mi blog y tu opinión sobre el asunto.

    Un saludo

    1. Gracias Adolfo por comentar e indicarme los fallos. La verdad, leyéndolo todo, me hice una idea equivocada de la sucesión de los hechos y he editado la entrada para corregirlo todo, incluído el hecho de que te consideres escritor (no pretendía ofenderte). En el debate posterior, en los comentarios de tu entrada, sé que matizabas muchas cosas y estoy seguro de que ni mucho menos apoyas la piratería. Pero me limité al artículo en sí, que sigue colgado en tu web y que cualquiera puede leer y que, me parece, no lleva a ningún equívoco. Es lo que he querido rebatir. Lo aproveché además para resaltar algo que está también lastrando a muchos escritores que se inician: si cualquiera puede descargarse un libro de un autor reconocido, no importan los esfuerzos que haga cualquier escritor amateur por darse a conocer porque, de antemano, tiene la batalla perdida. Yo, te soy sincero, también descargo libros, pero procuro no decirlo muy alto. Tendré mis motivos y serán justificados o no, pero de ninguna manera consideraría un ataque si, en el futuro, me penalizan por ello o me miran mal. Pienso que no está bien. Pero también pienso que los precios de los libros digitales son excesivos y también pienso que las editoriales deberían abrir su catálogo digital completo y ofrecerlo, de nuevo, a precios asequibles. Mi propósito era dar un toque de atención desde mi humilde blog al fenómeno de la piratería y tu artículo me parecía una buena excusa. De nuevo, no es nada personal, por supuesto. Me alegro de que te hayas pasado por aquí y deseo que tus libros tengan buena acogida y venta. Un saludo.

  2. Se me había pasado por alto este post. Estoy bastante de acuerdo con tu razonamiento. Aunque, te soy sincero, no me da pena alguna que a Pérez Reverte se le escapen algunos eurillos en forma de descargas alegales. Tampoco creo que pierda mucho, porque probablemente a la gran mayoría de quienes piratean sus libros ni se les pasa por la cabeza pagar por ellos.
    Yo no me siento cómodo con las descargas ilegales. Sé el esfuerzo que supone escribir algo, así que si no es por mi propia decisión, no me gusta que nadie pretenda ahorrarse los menos de 3 euros que cuesta mi novela en formato digital. Así que yo no hago descargas de libros por vías “alternativas”.
    Ahora bien (ya lo hemos hablado), me parece un despropósito pretender vender ebooks, sean de quien sean, a 10-12 euros. Sinceramente, me sorprende que alguien los pague. Supongo que en parte se trata de una cuestión cultural: por algo tangible como un libro pagamos lo que nos pidan (aunque algunos se pasan), conscientes también que de ese importe tienen que “vivir” unas cuantas personas. Con el ebook, sin embargo, se reducen muchísimo los costes, así que es una tomadura de pelo que las editoriales quieran hacer más negocio que con el formato tradicional.
    Es un tema que da para muy largo.
    Un abrazo!

    1. Ya lo hemos hablado, sí. Para mí es justificable la descarga siempre y cuando tenga el consentimiento del autor y, por supuesto, siempre y cuando el que descarga entienda el esfuerzo que cuesta lo que tiene entre manos y lo valore. Otra cosa es que crea que algo que no tiene formato físico no es merecedor de ser pagado. Y entramos en el campo de la educación. En el caso que “analizaba” más o menos este era la justiticación de base: que algo que se puede tocar no es digno de ser pagado lo cual me parece, por supuesto, un enorme error. Por otro lado a mí tampoco me apena que Pérez-Reverte no cobre unos cientos de euros, incluso miles porque alguien se descargue alegalmente su obra, pero sí me interesa que hable del tema porque su voz y la de otros escritores es más fuerte que las de cualquiera de nosotros. Yo ya te dije que descargo libros, pero me parece una indecencia que todas las mañanas reciba un correo con una docena como poco de nuevas “adquisiciones”. Y no sé si esa página recibe dinero de publicidad o no pero desde luego no la considero amante de los libros ni de la literatura. Yo sigo comprando libros y lo seguiré haciendo y, por supuesto, espero que pronto se encuentren fórmulas para permitir que los escritores sigan viviendo de escribir (si es que eso es posible) y, al mismo tiempo, todo el mundo tenga acceso a la cultura de una forma justa. La verdad es que el tema es muy complicado, sí. ¡Un abrazo!

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