El esqueleto de la diminuta mano (microrrelato)

Se acercó al columpio en el que un hombre reía con voz aguda mientras su cuerpo empequeñecía cuando iba hacia atrás. Mas, cuando volvía a subir en su balanceo, se ponía triste mientras se hacía más viejo hasta convertirse en una horrible calavera. Al verle, el del columpio le dijo: “Estoy a punto de morir. Soy demasiado viejo, ¿ves? Pero he descubierto este columpio mágico. Cuando voy hacia atrás me hago más joven.  Más hacia adelante, me convierto en el cadáver que seré. En el punto de equilibrio, tengo mi edad, ¿ves? Pero estoy enfermo. Voy a morir”. Su voz cambiaba mientras hablaba y se balanceaba. “¿Puedes ayudarme? Cuando llegue muy atrás, cuando esté lo más alto, detén el columpio”. El hombre lo hizo: cuando el columpio llegó muy alto atrás, lo paró. El niño, con ropas holgadas, se bajó y le pidió que se quedara así quieto. “Si dejas que el columpio baje, volveré a tener mi edad y me moriré”. Se fue corriendo y el hombre, con un brazo alzado, se debatió entre salvar a un niño o matar a un anciano. Observó su mano levantada: era tan pequeña como la de un bebé.

8868777847_a844cb954d_zFotografía Jaci Lopes Dos Santos

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4 comentarios en “El esqueleto de la diminuta mano (microrrelato)

  1. Retomando la actividad lectora de wordpress, lo primero que me encuentro es este magnífico relato, de los que te dejan rumiando acerca de esa mano diminuta, si podría sostener el peso del columpio decidiera lo que decidiera. La historia continua en mi cabeza.

    Muchas gracias Toni, un abrazo!

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