Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos

Acabo de descubrir el porqué del título del estudio que Emmanuel Carrère dedica a la vida de Philip K. Dick: es lo que encuentra uno de los personajes de la novela Ubik escrito en un urinario, “Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos”. Algunas personas fallecidas permanecen en un limbo que les permite no morir del todo un cierto tiempo. Esa cuenta atrás hacia la irreversible muerte disminuye cada vez que el féretro electrónico se enciende. En esta animación suspendida estimulada por un ordenador, el cerebro emite débiles señales que son decodificadas y permiten una comunicación (limitada) con el mundo exterior. A los lugares donde permanecen estas personas reunidas se les llama moratorio y en ese mundo que recrea Dick no todos pueden permitírselo.

PrintBy Pete Welsch from Washington, DC, USA (Philip K Dick)

No voy a desvelar el desarrollo de la novela Ubik, que se adentra en el terreno de las facultades psíquicas, el control mental y la obsesión del escritor entorno a si lo que percibimos a nuestro alarededor es real o una realidad infundida por una fuerza (Dios) maligno y también por el horror visceral a la muerte y a la Nada.

Comencé a leer Ubik, intentando recuperar el amor que sentía por la ciencia-ficción durante mi adolescencia pero tuve que dejarla. Ubik es considerada como la mejor de las novelas escritas por Philip K. Dick. Leí “¿Sueñan los androides con ovejas mecánicas?” y me gustó. Pero lo leí con diecisiete años. Ahora no puedo. Hoy día no encuentro la forma de recuperar mi afición por este género, más allá de esporádicos asomos a algunos relatos de escritores como Asimov, Bradbury, Brian W. Aldiss, Clarke y otros tantos.

He leído relatos muy buenos de ciencia-ficción y algunas novelas que me fascinaron, como Proteo de la que recuerdo estar leyéndola completamente flipado por la capacidad de invención de Charles Sheffield o babear mientras me sumergía en el universo de Frank Herbert. Pero la narrativa de ciencia-ficción parece no encontrar el hueco que en el pasado no era más que un reducto de adolescentes chalados (yo incluído). Leyendo el libro de Carrére y los muy buenos y amenos resúmenes que hace de las obras de Dick, me lamento de que eso sea así. Y creo que el problema es el envoltorio, la novela en sí misma y el modo en que se desarrolla y profundiza en la historia y los personajes, en mi opinión, de manera innecesaria (a parte de un estilo normalmente poco depurado). Las historias de ciencia-ficción nacen de una idea fabulosa y visionaria que no tiene por qué estar muy bien narradas. Estos escritores son capaces de ver el mundo a nuestro alrededor y transmutarlo por una capacidad en otros autores imposible: crean un universo de la nada igual de complejo y tangible que el nuestro. Levitan sobre esa idea narrativa que intentan ocultar para luego desvelarla y sorprender al lector o desvelarla en busca de un final que casi siempre debe ser sorpresivo. Los relatos son ideales para esto y encajan muy bien en el género. No digo que no haya buenas novelas de ciencia-ficción, pero sí que YO me estoy perdiendo muchas cosas buenas debido a una intención, digamos mercantilista, de estirar la goma para luego terminar contando lo mismo. (No considero que sea algo aplicable sólo a las novelas de ciencia-ficción.) Porque en el Planeta Lector hay muy poca afición por los relatos.

00106517456270___P1_1000x1000Portada de la edición de la Editorial Minotauro 2007

El resumen de Carrère de Ubik me ha hecho comprender la novela por completo, la intención de Dick al relatarla. Es cierto que el trabajo analiza la obra desde una perspectiva global y enriquecedora. Alcancé una tercera parte del libro y, me doy cuenta, me asomé un ápice tan sólo a lo que quería narrar Dick. Es una lástima. Sería incapaz de leer la novela, pero la idea que subyace y el desenlace que muestra Carrère me hace ver que había una gran idea detrás que, seguro, podía haber sido contada en un centenar de páginas. El disfrute de los lectores habituales (y normales) reside precisamente en adentrarse en una novela pausada, en conocer a los personajes e introducirse en la piel, vivir con ellos una cotidianeidad artificial pero creíble y acompañar al escritor en el devenir de esos sucesos fuera de lo común. Cuando abro un libro yo quiero descubrir qué quiere contar el autor (la idea), cómo lo hace (el estilo) y saber cómo lo resuelve (el final), pero no quiero tardar un mes en hacerlo. Así que me fastidio. Siempre fui muy impaciente y en esto de los libros no he cambiado mucho. Cuando un autor consigue distraerme hasta el punto de que me lleva de la mano al final, entonces me alegro mucho de haberle conocido. En cuanto a los relatos (y a mi pataleta), parece que hay un horizonte esperanzador días después de conocer que el Nóbel de literatura se lo han concedido a una relatista.

Anuncios

3 comentarios en “Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos

  1. Leí “¿Sueñan los androides con ovejas mecánicas?” el año pasado y me encantó. Es cierto que he leído muy poca ciencia-ficción porque no me llama demasiado, aunque suele satisfacerme. Tengo “Ubik” pendiente de lectura y espero que me guste, aunque tu entrada me ha dejado recelosa. ¡Saludos!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s